La Creatividad y la Vida Diaria

por Julio F. Angulo, Ph.D.

El  ser creativo es una inclinación a ver las cosas desde un punto de vista diferente; es una forma de explorar y confrontar objetos  o ideas  en la imaginación con el fin de convertirlas en una obra, invento u objeto real.

Trees by Julio Angulo

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La creatividad es un concepto que ha  evolucionado en el curso de la historia. En la antigüedad se veía como un don que sólo los dioses podían manifestar. Más tarde surge la idea  de que  los  seres humanos también pueden nacer dotados con ingenio y con su propia fuente de inspiración. Más tarde aun surge la noción de que la creatividad es una habilidad que todos pueden cultivar en la vida diaria. Podemos  ser creativos no sólo en las artes, sino también al preparar una comida, hacer negocios,  enseñar una lección, encontrar nuevos usos  para objetos desechados, planear un viaje o  resolver conflictos.  No hay límites.

El ser creativo trae beneficios que vale la pena lograr: Confiere significado y perspectiva a la vida; es  un antídoto contra la alienación existencial o espiritual; ofrece la oportunidad de hacernos participantes, y no meros observadores, en el proceso de dar rumbo a  nuestras vidas;  contribuye al desarrollo de la eficacia personal y nos ayuda a recuperar  del agotamiento del estrés. Existe también evidencia de que ser creativo produce incrementos en la salud y el bienestar.

Pero aún así, es común observar que  frente a la oportunidad de demostrar habilidades creativas,  ya sea en las artes o la vida diaria,  hay muchos que se sienten inhibidos y afirman  que no tienen talento.  Esta actitud se aprende en el vivir diario, de aquellos que opinan que el ser creativo es ser soñador y por lo tanto es como ser inútil y estar al margen del marco cultural que favorece lo práctico. Se aprende a temer, y por lo tanto  a evitar,  el fracaso y la crítica.  Al pasar del tiempo, desde un punto de vista psicológico, estos mensajes se acumulan y toman la forma de un crítico interior  que nos reprende agriamente al contemplar un acto creativo.

Desafortunadamente, la inhibición se aprende también en la escuela. Ahí, el niño que era innatamente  curioso e imaginativo recibe mensajes críticos  que menosprecian estas cualidades. Esto lo debilita, mientras que fortalece al crítico interior- el gran inhibidor. ¿Qué se puede  hacer? 

A nivel socio-cultural, los reformadores de la educación, que la ven  en crisis, exploran  cambios estructurales. A nivel personal, si queremos  abrirnos a la creatividad y gozar de sus beneficios, tenemos que cambiar también. El trabajo por hacer es mucho, pero como ya se mencionó, vale la pena.

Una lista inicial de tareas necesarias podría ser: Explora tu apego a la rutina; sorpréndete a ti mismo con algo inusual y fuera de lo común; comienza un diálogo con el crítico interior y contrarresta sus críticas; no temas al fracaso, que es un  prerrequisito  para el éxito; sé flexible en tus opiniones y perspectivas; permanece curioso; adopta una actitud de juego y exploración; tolera  momentos de duda , ambigüedad e incertidumbre; confronta y busca apoyo contra el temor; ejerce la creatividad hoy, con o sin inspiración- ¡tú puedes hacerlo! Guíate por las palabras de Thomas Edison, un modelo de lo que es ser creativo y practico a la vez: “El genio consiste en 1% inspiración y 99% transpiración.”

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